DEBATES DESDE NUESTRO SUR 2:

La derechización de la derecha, ¿conservadurismo, fascismo, populismo?

(Síntesis del debate realizado el 14 de julio 2022)

“Golpismo” y “ultraderecha” son palabras cada vez más presentes en el Perú desde hace un par de años. El ataque a la democracia encabezado por Manuel Merino en el 2020 marcó el primer gran intento de la ultraderecha por dirigir los acontecimientos políticos del país. Por “ultraderecha” nos referimos a un espacio político de un sentido común reaccionario y cuya estrategia es tomar el poder sin importar la voluntad popular. En el 2021, la ultraderecha volvió a la carga contra la democracia inventando un supuesto fraude en las elecciones generales del 2021 y luego empujando –sin sustento consistente- la vacancia contra el presidente Castillo. Este protagonismo creciente de la ultraderecha, sin embargo, no es un fenómeno aislado, sino de escala global. Para comprender mejor estos hechos y como parte de un ciclo de diálogos para analizar la crisis actual, la Asociación Nuestro Sur organizó el diálogo “La derechización de la derecha: ¿conservadurismo, fascismo, populismo?”. Para ello, nos acompañaron Laura Arroyo (comunicadora política), Carlos Bedoya (analista político) y Antonio Zapata (historiador).

Laura Arroyo identificó la victoria de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en el 2017 como el primer gran hito de la ultraderecha mundial que develó que la democracia liberal no respondía a un consenso sino más bien a una correlación de fuerzas. Este ascenso de la ultraderecha tiene su origen en las políticas neoliberales que perpetúan la desigualdad, la precariedad y el individualismo y que generan una sensación de incertidumbre absoluta en la gente. La extrema derecha en sus discursos falaces le presenta certezas a la gente y le atribuye las responsabilidades de los males sociales a sujetos concretos, por ejemplo, los migrantes. Según Arroyo, más allá del debate académico sobre la naturaleza de esta ultraderecha, debe ser denunciada políticamente como fascista pues impulsa un proyecto totalitario que busca eliminar la diferencia, el pensamiento crítico y apela a un pasado idealizado. Ello ocurre en un escenario donde las derechas democráticas se encuentran en una profunda crisis ya que no pueden seguir defendiendo el modelo que ha generado la situación actual. Para Arroyo, una estrategia de la ultraderecha es el golpismo vía una combinación del poder de los tribunales y de los medios de comunicación. El aparato judicial se coloca por encima de la voluntad popular y se desestima el debido proceso, al mismo tiempo que los medios de comunicación acosan y mienten sobre determinados personajes políticos. Finalmente, Arroyo advirtió que en el caso peruano no se puede hablar de “dos extremos iguales”, como plantean algunos, pues solo la extrema derecha ha atacado la voluntad popular y tiene grupos de choque y acoso.

Por su parte, Carlos Bedoya señaló que la derecha en el Perú está siendo fagocitada por la ultraderecha. Tenemos ahora diversas variantes dentro de ese campo, desde una derecha con actitud hostil hacia la democracia liberal hasta una derecha fascista que rechaza la democracia de plano. En el Perú, la ultraderecha ha salido de su marginalidad y su retorno a la política en el siglo XXI estuvo marcado el 2016 con la campaña “Con mis hijos no te metas” que se organiza a través de la Coordinadora internacional “Pro Familia”, que en el Perú tiene su referente en la Coordinadora Nacional Pro Familia. Es una campaña mundial que cuenta con mucho dinero y el apoyo de muchos sectores religiosos, que tiene el objetivo de crear “pánico sexual”, es decir, asustar a los padres y madres con la idea de que sus hijos corren peligro por supuestas conspiraciones mundiales que difunden contenido peligroso vía los colegios, entre otros. El éxito de esta campaña radica en que ha calado en mucha gente conservadora que no necesariamente es religiosa ni evangélica. Esta iniciativa parte del neopentecostalismo, un proyecto político-religioso que durante el siglo XXI en el Perú ha avanzado poco a poco en el Congreso y en las calles, con el objetivo de promover una doctrina del éxito económico y el control de la vida sexual. Finalmente, Bedoya señaló que el fujimorismo se volvió la expresión nacional de la ultraderecha, pero en su última derrota electoral aparecieron otros grupos de ultraderecha caracterizados por el choque callejero. Aunque los partidos de ultraderecha son aún pequeños y precarios, los medios expanden sus mensajes, los medios también se han vuelto de ultraderecha y la concentración de medios ha facilitado ese proceso. Sin embargo, la ultraderecha aún carece del poder social necesario para tomar el poder, pues de otro modo ya hubieran sacado a Castillo de la presidencia.

Finalmente, Antonio Zapata mencionó que la propuesta neoliberal de los años noventa, que combina globalización y extensión del mercado y democracia liberal, fue derrotada con la victoria de Trump sobre Hillary Clinton. A partir de ese momento comienza a surgir con fuerza el llamado “populismo de derecha”, aunque previamente estuvo en Europa del Este. Por todo el mundo va tomando más protagonismo la derecha más conservadora que pone su énfasis político en la cultura y en la moral para controlar la vida interior de las personas. En el Perú, mientras que la derecha liberal y democrática está a la baja, la agenda de la derecha religiosa marca la pauta en el Congreso con los temas de género, educación, etc., contando con la complicidad e incluso a veces el apoyo entusiasta de la izquierda conservadora de Perú Libre. Al mismo tiempo, el campo de la derecha enfrenta dos problemas: por un lado, carece de liderazgos, no hay alguien fuerte con una visión a futuro, la calidad de su representación es baja; por otro lado, los grupos de ultraderecha están muy peleados entre sí y no logran ponerse de acuerdo aunque compartan una misma visión del mundo. Finalmente, Zapata mencionó que, si consideramos que el enemigo político es el fascismo, la estrategia para enfrentarlo sería un frente único, como ocurrió en el siglo XX cuando las izquierdas se aliaron con el centro y la derecha democrática.

Ante el ataque por parte de la ultraderecha a la democracia, toca defenderla y a la vez ampliarla y transformarla. Para ello consideramos fundamental caracterizar a las diversas variantes de las derechas y el fenómeno de radicalización de las mismas para poder diseñar una estrategia que nos permita enfrentarlas desde el sector democrático y de izquierdas. En esta misma línea, en el próximo diálogo de Nuestro Sur, analizaremos la situación y las posibilidades de las izquierdas y las fuerzas del cambio para trazar salidas a la crisis y enfrentar a la ultraderecha.