Pier Paolo Marzo R.

Ya con casi todas las actas no impugnadas de las elecciones presidenciales, contabilizadas, podemos extraer lecciones. No son nuevas; pero aprenderlas nos ayudará al uso de nuestro poder ciudadano de elegir autoridades políticas.
1 Ni creer ni dejarse guiar por encuestas. Recordemos que las últimas publicadas, el domingo anterior, además de colocar a Keiko Fujimori en el primer lugar, en lo que acertaron, situaron a Roberto Sánchez en torno a 4 o 5%, menos de la mitad o en un tercio de lo que realmente consiguió, a pesar de que el núcleo de su votación es consistente con sondeos que desde años atrás arrojaban una adhesión al ex presidente Pedro Castillo. Mientras que a López Aliaga y Álvarez: las encuestas los tenían como claros segundo o tercer lugar. Pero el resultado final colocó a Álvarez en el sexto lugar. Evidentemente hubo un intento de “inflarlo” para orientar el voto “estratégico” en su favor. Operación sicosocial del mismo tipo que la que se intentó en las primeras semanas con los candidatos Spa y Grozzo, consecutivamente, los mismos que nunca tuvieron ni base social ni recordación masiva real. La encuestadora Datum fue más allá cuando publicó un supuesto “conteo rápido” con resultados distantes de la realidad el mismo día de las elecciones. Allí proyectó una segunda vuelta entre Fujimori y López Aliaga, con Roberto Sánchez en ¡ quinto lugar.! Esto luego de que el Jurado Nacional de Elecciones anunciara que en las mesas donde no se concretó la instalación en Lima sur y Estados Unidos, se votaría el día siguiente. La intención nuevamente fue orientar el voto “estratégico” hacia el segundo o tercero, a fin de forzar su pase a la segunda vuelta, contra lo que lo que ya se había decidido en las urnas de todo el Perú.
¿Qué hacer para limitar el poder de no más de 5 empresas encuestadoras de guiar el voto de más de 20 millones de peruanos y peruanas? Se ha visto que más restricciones no ayudarían, pues se encontrará la forma de burlarlas. Quizá la mejor opción sea habilitar al Instituto Nacional de Estadística e Informática a realizar encuestas auditadas y con fiscalización ciudadana en todas sus etapas, como la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), que nos ofrezca resultados más cercanos a la opinión real del conjunto de electores, rurales y urbanos. Proveyéndole de los recursos para incrementar su exactitud en la “fotografía del momento”
2 Existe un voto estratégico popular, que supera la dispersión de la oferta electoral. A pesar de los intentos de manipular a las mayorías electorales, los resultados nos muestran una concentración de 80% de los votos en 8 candidaturas. Manteniéndose el otro 20% disperso en 28 candidaturas. Es evidente que la mayoría congresal quiso dispersar las candidaturas mediante normas electorales: eliminación de la fiscalización de locales y comités partidarios reales, como requisito para lograr o mantener la inscripción de partidos políticos; eliminación de las elecciones primarias obligatorias con una valla para la participación; impedimento de realizar alianzas más allá de agosto del año anterior. De esta manera las candidaturas de mayor recordación quedarían primeras aún con poca votación. Recordemos que el 17% que alcanza Keiko Fujimori para colocarse en el primer lugar es menor al 18% que dejó a Verónika Mendoza en el tercer lugar el año 2016. A pesar de estas maniobras, los electores dejaron fuera a la mayoría de partidos del actual Congreso, agrupadas en lo que se conoce como “pacto mafioso”: Somos Perú, Perú Libre, Avanza País, Alianza por el Progreso, Podemos Perú. Sólo mantuvo a Fuerza Popular, Renovación Popular y Juntos por el Perú, en polos opuestos del espectro político, y llevaron al Congreso a nuevas fuerzas: Buen Gobierno, Ahora Nación y Obras. Según las proyecciones, en el todopoderoso Senado, Fuerza Popular y Renovación Popular tendrían 30 escaños, y 56 en la Cámara de Diputados (lejos de la mayoría absoluta). Los congresistas de Obras, que no tienen dirección, serían los que definan las votaciones. Este resultado es mejor, por más equilibrado, que la actual composición congresal.
Sin embargo, existe una presión con amenazas violentas para forzar al Jurado Nacional de Elecciones a alterar los resultados vía elecciones complementarias en algunos distritos de Lima, favoreciendo a las candidaturas con mayor votación allí, en perjuicio de quiénes le dieron la primera votación a Juntos por el Perú en la mayoría de distritos del país. Esperemos que la presión ciudadana contraria frene ese intento, que terminaría por deslegitimar todos los resultados.
