Militarismo, guerras y armamentismo en el globo

Ricardo Soberón.

No hay duda que como ha sucedido pocas veces en la historia (quizá habría que ir hasta 1805 en las guerras napoleónicas o luego en 1914 antes del inicio de la Gran Guerra, o más tarde en 1938/39), la humanidad, los países y la comunidad internacional se encuentran un paso más cerca del incremento de la violencia militar como consecuencia de un cúmulo de guerras tradicionales, intervenciones unilaterales (Gaza, Yemen, antes Irak y Afganistán), cruentas guerras civiles (Siria, Libia), insurgencias en diversos países de Africa, amenazas de desencadenamiento de crisis militares (Corea, Taiwán) y violencias de distinta índole que rayan en lo criminal (desde Haití hasta situación en México o Argentina).

Recientemente, los dos grandes contendientes globales realizaron maniobras a gran escala en dos zonas estratégicas del planeta. Por un lado, la OTAN realizó grandes maniobras en el Ártico. El ejercicio Steadefender 2024 comprendió una importante cantidad de tropas y equipos, con miras a practicar maniobras en la gran ruta del norte. Como respuesta, China, Rusia e Irán realizaron un gran ejercicio naval denominado Cinturón de la Paz en el área del Mar Arábigo. Queda claro que la alianza occidental no es el único espacio que demuestra poder político militar. Cada vez más con sus propios procesos y velocidades, la otra parte del globo muestran su capacidad de tejer alianzas y redes colectivas: China, Rusia, India, Arabia Saudita, Brasil, ejercen su posición y opiniones en asuntos globales. Es importante para la estabilidad del globo, desterrar toda forma de unilateralidad en la conducción de las relaciones internacionales.

Las capacidades políticas colectivas de la Organización de Naciones Unidas han perdido completamente piso para prevenir o siquiera alertar sobre la ocurrencia de hechos que pudieran derivar en una situación humanitaria o militar. Estas se reducen a invocaciones discursivas de su secretario general Antonio Guterrez, que suelen caer en saco roto. Los mecanismos de prevención y resolución de conflictos tradicionales se encuentran entrampados frente al realpolitik preponderante. Por parte de sus agencias especializadas (FAO, UNICEF, OMS, UNODC), estas se encuentran supeditadas a los fondos y concursos que generan otros colectivos como la UE, AID u otras formas de cooperación. Cada vez mas se comportan como un organismo no gubernamental más.

Hoy por hoy, el desarrollo de las diversas crisis que ocurren en el planeta está sujeta a la buena voluntad o incluso a acontecimientos domésticos (elecciones internas en alguno de los 50 países que tienen procesos electorales este 2024), pero ninguna está supeditada a lo establecido por la Carta de la ONU.  Se podría decir que estamos en un período de franca transición hacia un multilateralismo multipolar, que aún tiene coordenadas poco claras o previsibles. Depende de si hablamos de temas económicos, comerciales o financieros, o si nos referimos a asuntos geopolíticos y militares. En unos casos EE. UU, en otros China, en otros la UE o Rusia, en otros pocos, los países del Sur Global tienen la iniciativa en la instalación de una determinada agenda temática.

Tampoco América Latina escapa a la situación de inestabilidad y la presencia del gran complejo militar interesado en impulsar la actividad económica detrás de la exportación de armas o equipos militares de diversa índole.

Así sucede con los intentos de construir una base naval en la isla Gorgona en el pacífico colombiano o los esfuerzos de EE. UU de tener una pista aérea espacial en el norte del Perú. En abril del 2023, El Comando Espacial norteamericano firmó un convenio con el sector Defensa peruano, en ese sentido.   No solo ello, el desarrollo de la conflictiva en el Esequibo entre Guyana y Venezuela inmediatamente ha sido objeto del interés económico y geopolítico del Departamento de Estado norteamericano por suministrar equipos y armas a Guyana.

DATOS PARA TOMAR EN CUENTA PRESUPUESTO PARA LA DEFENSA DE LOS EE. UU. PARA AÑO FISCAL 2025:

  • $850 billion for the Pentagon
  • $34 billion for nuclear weapons
  • $11.6 billion in international military aid (so far)
  • $62 billion in non-emergency funding for the Department of Homeland Security, including $9.3 billion for Immigration and Customs Enforcement (ICE) and $17 billion for Customs and Border Protection (CBP)
  • $113 billion for Veterans’ Affairs Medical Programs.

Hechos sobre Bases Militares de EE. UU. en Ultramar

Fuente: Coalición para el Cierre y Reubicación de Bases en Ultramar[1]

NUMEROS.

750 military base sites estimated in around 80+ foreign countries and colonies/territories.

  • 75-85% of the world’s foreign military bases; China = 9 (plus Tibet); UK, France, Russia, and a few other militaries = 100–200 total.[1]


GEOGRAFIA.

  • 119 base sites in Germany; 119 in Japan; 73 in South Korea; 44 in Italy.
  • Others in Aruba, Bahrain, Cuba, Djibouti, Estonia, Greece, Honduras, Ireland, Jordan, Kenya, Marshall Islands, Norway, Oman, Philippines, Qatar, Romania, Spain, Tunisia, UK, US Virgins, Wake Island.
  • Pentagon figure of 625 base sites omits bases in Iraq, Syria, Niger, and many other well-known (e.g., Kuwait, Kosovo) and secretive bases (Israel, Saudi Arabia).  
  • 8 countries (minimum) where the US military has or recently had troops in combat.

 
COSTOS.

  • $10,000-$40,000avg. additional costs per person per year to station military overseas vs. domestic. 
  • $55 billion/year (est.) to build and maintain overseas bases.
  • $80+ billion/year (est.) in total spending on bases and personnel abroad.
  • Alternatively, moving half the $55 billion spent on bases would mean more than 200 million covid tests, 200 million N95 masks, 250,000 infrastructure jobs, and 400,000 vets with VA health care.

 
GUERRAS.

  • At least 25 times US bases have been used to launch wars of choice or military interventions in 15 countries in the greater Middle East alone since 1980.
  • Al Qaeda recruitment has been correlated with a US base, troop presence in the Middle East.
  • Bases have become targets for militants, as in Afghanistan, Iraq, Saudi Arabia.

                                                                                              
DAÑOS.

  • Military personnel separated from family members during unaccompanied deployments; when family can accompany, spouses and children face disruptions to careers, schooling, relationships.
  • 38 undemocratic host countries with authoritarian or other less-than-democratic regimes (e.g., Bahrain, Saudi Arabia, Turkey, Niger, Honduras, and 11 colonies controlled by U.S. or allies).
  • Environmental damage caused by the disposal, dumping, and use of hazardous, toxic materials, facilitated by base agreements that often exempt the US from responsibility for damage, while the US asserts its own environmental laws do not apply.
  • Crimes and accidents—including rape, murder, and other crimes and military accidents—anger local communities, incite protest as in Okinawa, and damage the international reputation of the US.
  • Exploitative prostitution and sex trafficking linked to bases in places such as South Korea.
  • Reckless foreign leaders can be emboldened by a U.S. base presence to take dangerously aggressive stances against, for example, Russia or China, believing the U.S. military will back them up.
  • 18 indigenous and other peoples displaced by base construction or expansion abroad since WWII. 


[1] https://www.overseasbases.net/fact-sheet.html

Ricardo Soberón Garrido
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Abogado, con MA en Relaciones Internacionales, analista especializado en Drogas, Seguridad y Amazonía.