Privatización de los servicios: la verdadera agenda en salud del Fujimorismo

Carlos Bardález del Aguila y Pedro E Brito

El pasado 28 de Julio se inauguró el nuevo gobierno encabezado por Keiko Fujimori. Ese día la presidenta leyó su mensaje ante el Congreso y tomó juramento a su primer gabinete.

Como ha sucedido durante los 105 años de vigencia de la forma de gobierno republicano y democrático, la salud de los peruanos estuvo ausente de las prioridades políticas del nuevo gobierno. Nunca la salud y el bienestar de los peruanos fue importante para el estado peruano. En esta oportunidad la nueva presidenta fue, además, particularmente expresiva, ya que la salud de los peruanos no mereció mención alguna en el mensaje inaugural ante el Congreso.

Una segunda señal que nos permite decir que este gobierno no tiene interés en proteger la salud de la población es el nombramiento como ministro de salud de un personaje sin ninguna experiencia en salud poblacional ni en las instituciones que la protegen. Un empresario privado, cuyo único mérito ha sido ser jefe nacional de personeros electorales de Fuerza Popular en las recientes elecciones.

La presidenta se expandió en la descripción de la grave situación del estado y sus instituciones sin reconocer que la mayor responsable de la actual ruina política y social ha sido ella misma y sus representantes en el Congreso. Ha sido elocuente la presidenta para responsabilizar de la grave quiebra del estado a los trabajadores de la administración pública. Una vez más los trabajadores son escogidos como chivos expiatorios de la destrucción de las estructuras y las capacidades de la sanidad pública nacional, y del conjunto del estado, por los mismos responsables de la debacle.

¿Cuáles son los planes de gobierno en salud del fujimorismo?

Para responder esta pregunta se debe partir de las propuestas de políticas señaladas en su programa de gobierno presentado al JNE: Perú con orden; plan de gobierno 2026 – 2031 (1)(2). Su programa en salud no incluye una reforma integral que resuelva las graves dificultades de atención que sufre la población debido a los serios problemas estructurales de nuestro sistema de salud que tan dramáticamente se mostraron durante la pandemia del COVID-19. Un sistema de salud fragmentado institucionalmente, segmentado socialmente, desfinanciado, colapsado y mercantilizado. Más bien plantea la continuidad. Se mantiene el sistema de salud basado en un primer nivel de atención (PNA) para los pobres, de escasa capacidad resolutiva y baja calidad; a la par de la profundización del modelo de Aseguramiento Universal de Salud (AUS) público-privado, conducente a un mayor desarrollo de los mercados de salud en detrimento de los subsistemas públicos (3). El programa no propone acciones con respecto a EsSalud, salvo la separación de funciones, “para evitar conflictos de interés”.

Un primer conjunto de acciones estaría dirigido al fortalecimiento del PNA, que incluye: creación de centros de salud materno-infantiles rurales; dotación de infraestructura, equipamiento y materiales a postas médicas y hospitales; ampliación de los centros de salud mental comunitarios con una plataforma digital de atención psicológica; implementación de una red interconectada, un sistema de telemedicina y un sistema de citas; equipos de profesionales itinerantes para reforzar la atención. Un segundo grupo comprende acciones de salud preventiva: un Programa Nacional de Prevención de la Anemia y la Desnutrición Infantil; promoción de la alimentación saludable mediante campañas educativas; campañas masivas y permanentes de salud, y; entrega oportuna de un paquete priorizado de prestaciones; así como un conjunto de actividades que ya se vienen ejecutando por el Ministerio de Salud (MINSA). También se propone la expansión de la infraestructura hospitalaria mediante la construcción de nuevos hospitales y el incremento de camas hospitalarias, así como medidas orientadas a mejorar la cobertura de enfermedades de alto costo, a través del FISAL, y la implementación de programas de medicamentos con “descuentos” a través de farmacia públicas y privadas.

El programa es explícito en lo que atañe a la ampliación del AUS: separación de funciones de financiamiento y provisión en el sector público y EsSalud; implementación de sistemas de información interoperables; promoción de la libre elección del prestador y el intercambio prestacional entre establecimientos públicos o privados, y expansión de esquemas de asociación público-privada (APP). Todas estas medidas facilitan e incentivan la privatización y la transferencia de recursos públicos al sector privado.

Para los cien primeros días se compromete a: i) lanzamiento del sistema nacional de telemedicina para zonas rurales y amazónicas; ii) implementación del sistema de citas prontas en hospitales nacionales y regionales priorizados; iii) inicio de la implementación de una red nacional de centros de salud materno-infantiles rurales.

Una vez instalado el gobierno no ha actualizado el programa electoral, pero el ministro sí ha dado declaraciones donde esboza algunas ideas sobre sus prioridades en el sector.  Las iniciales fueron señaladas en su discurso de presentación en el MINSA el 31 de julio, cuando mencionó cuatro prioridades (4):

  1. Mejorar rápidamente la atención, aunque referido al tiempo de espera de citas médicas, e incluye telemedicina, procesos automáticos y medicamentos.
  2. Crear libre competencia en el sector de salud, dejando que el sector privado empiece a competir, orientada a conseguir medicamentos más baratos, infraestructura médica privada más rápida, y “abordar el tema de los seguros”.
  3. Atacar frontalmente la anemia, con el MIDIS, brindando “data”, “indicadores”, etc.
  4. Abordar el Fenómeno del Niño.

Estos temas no coinciden exactamente con las prioridades para los cien primeros días del programa electoral, pero son importantes porque representarían el mandato principal que ha recibido de Keiko Fujimori y representan sus prioridades políticas, especialmente lo referido a la “libre competencia”, tal como explícitamente lo menciona.

La visión del sector por parte del ministro es muy limitada. Por ejemplo, cree que el colapso del MINSA, expresado en los tiempos de espera, es un problema de mejora de algunos procesos de gestión vinculados a la atención (citas, digitalización de información, etc.), y no a una insuficiencia crítica de recursos y de oferta de servicios. Por otro lado, no está clara su referencia a la libre competencia en el sector, ¿qué quiso decir con ello? No pareciera referirse al carácter oligopólico de los mercados de salud, porque no menciona ninguna acción de combate a prácticas las anticompetitivas existentes. En este sentido, su discurso no estaría dirigido a una mayor regulación de estos mercados, sino que buscaría que el sector privado compita con los servicios públicos por el financiamiento público del sector, es decir, convertir el subsistema público de salud en un mercado público-privado. En lo que respecta al tema de la anemia, el ministro no conoce las causas atribuibles al MINSA por el fracaso al enfrentar este problema ni el rol que éste debe jugar.

Por otro lado, el documento borrador inicial de solicitud de delegación de facultades, que estaba orientado a la consolidación de un Estado neoliberal, no incluía medidas para el sector salud, salvo una indefinida materia de seguridad social. Algunas de las medidas mencionadas por el ministro de salud se condicen con esta orientación. Al respecto, es importante analizar cuáles son las “expectativas” de los mercados en el sector salud, para ello es útil revisar las principales recomendaciones del documento “Hoja de ruta para la acción inmediata; Propuestas para los primeros 100 días de gobierno (2026-2031)”, formulado en el CADE Salud 2026 (5):

  • Habilitar la contratación de Redes Territoriales Mixtas (RIS), permitiendo al SIS y EsSalud contratar redes territoriales mixtas para servicios ambulatorios, diagnósticos y de urgencias.
  • Financiar las RIS iniciadoras para el 2026, para implementar los primeros contratos de gestión.
  • Implementar un marco de neutralidad competitiva, mediante «Smart Rules» (o “Regulación Inteligente”), para que el sector privado y los servicios públicos compitan en igualdad de condiciones por el financiamiento público, sin recibir ventajas indebidas por parte del Estado.
  • Iniciar la separación entre el financiamiento y la prestación de servicios en EsSalud y SIS, para promover un mercado competitivo regulado.
  • Crear el Fondo para Enfermedades de Alto Costo.
  • Diversificar la inversión vía obras por impuestos (OxI) y APP para infraestructura y gestión de servicios hospitalarios.

Como se evidencia, las prioridades del ministro están en consonancia con los intereses empresariales, adquiriendo una claridad asombrosa desde este enfoque empresarial, especialmente lo referido a la “libre competencia”. Para EsSalud también se han propuesto medidas similares, para promover el intercambio prestacional entre EsSalud, MINSA y las Entidades Prestadoras de Salud (EPS), mediante el cual los afiliados a EsSalud o al SIS puedan atenderse en las EPS y que los asegurados de las EPS sean atendidos en la red pública para las intervenciones más complejas de alto costo (6).

Después de su presentación inicial, durante semanas de “aprendizaje” en el MINSA, el ministro ha presentado media docena de listas de prioridades (7), incluyendo dos entrevistas del 11 de agosto, donde precisa dos nuevas prioridades (8)(9):

  • Transformación digital, mediante sistemas informáticos ERP (Enterprise Resource Planning, o planificación de recursos empresariales) para integrar e interconectar la información de distintas áreas orgánicas.
  • Priorización de inversiones en el PNA, enfatizando que no se va a construir nuevos hospitales porque terminan convirtiéndose en elefantes blancos, resultando sumamente costosos, demorando 6 a 15 años y que una vez concluidos no tienen equipamiento. Para fortalecer el PNA propone licitar la construcción de 40 a 60 postas médicas por provincia con empresas privadas.

Al, respecto en ambos casos la “visión” del ministro es básicamente administrativa, sin abordar la organización y el fortalecimiento de los servicios, el desfinanciamiento de la sanidad pública, la reforma del modelo de atención, el rediseño de la red de servicios, el cierre de brechas de personal y la implementación de una verdadera atención primaria de salud. Se restringe la solución de la grave crisis del sistema público a más soporte informático, y más fierro y cemento. Es llamativo el cambio radical de esta gestión ministerial sobre inversiones de los últimos quince años, que ha estado enfocada en construir hospitales, lo que ha llevado a un dispendio irracional de recursos en “elefantes blancos”.

El fujimorismo busca impulsar la mercantilización de la salud profundizando el modelo AUS

La “hoja de ruta” del fujimorismo 2.0 ya está vigente desde hace 17 años. Es la hora de profundizar las “reformas” según las orientaciones políticas y gerenciales de la Ley de Aseguramiento Universal de la Salud – AUS (2009), y retomar las propuestas de la olvidada “reforma del sector salud” del año 2013.

El AUS es un esquema para mercantilizar la protección de la salud de la población. El principal beneficiario es el sector privado de la salud, que es parte del capital financiero, nacional e internacional. El gran perdedor es el pueblo peruano, estafado a plena luz por el AUS. El AUS comprende varios mecanismos que se alimentan mutuamente:

  • Un sistema de financiamiento de seguros público-privados, segmentados según capacidad económica y tipo de vínculo laboral, con tres tipos de regímenes: contributivo, semi contributivo y subsidiado. Se introduce así, como política de estado, un régimen discriminatorio en el acceso a bienes y servicios de salud.
  • Relaciones de compra y venta de bienes y servicios que reemplazan a los vínculos de cooperación y complementariedad de la sanidad pública.
  • La separación de las funciones de financiamiento y provisión en la gobernanza de la sanidad pública y de seguridad social, con la finalidad de crear “cuasi mercados” público – privados (IAFAS e IPRESS).
  • Implante de redes integradas de salud (RIS), de conformación mixta público-privada, que posibilitaría el intercambio prestacional y la concesión de la gestión de los servicios a entidades privadas.
  • Una política de austeridad fiscal para los sectores sociales, razón por la cual el gasto público en salud es uno de los más bajos de América Latina.
  • Una agencia estatal responsable de la regulación de dichos mercados y de las relaciones que se establecen entre los elementos señalados. Pero esta regulación es precaria, ineficaz y debilitada por la captura de la institución por agentes del negocio de la salud.

El AUS ha configurado una estafa política a todos y cada uno de peruanos. El año de la llegada de la Pandemia de Covid-19 encontró un sector privado en pleno apogeo, pero una sanidad pública en quiebra estructural y con sus condiciones de atención gravemente disminuidas. El resultado de la política de AUS puede resumirse en el muy lamentable desempeño del sistema de salud peruano: la más alta mortalidad por Covid-19 del mundo y la pérdida de esperanza de vida más alta de América Latina y entre las más altas del mundo (10).

La campaña abusiva de deslegitimación de la gestión pública en general, y en salud en particular, apunta a sentar las “bases” (pretextos) para una privatización del sector de la Salud mayor, más profunda y a gran escala. Se trata de una política de privatización “basada en evidencia”, que consiste en construir razones y causas ad hoc que demuestren la inoperancia, la ausencia de “gestión moderna” efectiva y eficiente. ¡No hay nada como la gestión privada para transformar una empresa perdedora en una empresa ganadora!

Denunciar y resistir el embate privatizador de la salud

Durante las primeras semanas de gobierno, cuando se esperaba que el ministro de salud presentara su plan de gobierno para el sector, él se ha dedicado a montar shows mediáticos. Son visitas relámpagos a instalaciones del MINSA y a hospitales de Lima y las regiones, para “poner en evidencia” los problemas del sector. En realidad, son intervenciones de bulling, escenas de ejercicio autoritario, como lo haría un gamonal, para su difusión en redes sociales y medios de comunicación. El ministro responsabiliza y amenaza a los trabajadores y directivos responsables de la gestión de los establecimientos que visita. Los trabajadores públicos son los primeros chivos expiatorios del fujimorismo 2.0

Hay tres mensajes consistentes del nuevo ministro: no hay gestión, hay un grave problema de eficiencia y la solución se halla en la gestión privada y en la tecnología, en especial la inteligencia artificial. En ningún momento el nuevo ministro explica los objetivos políticos, sociales y sanitarios de su gestión. La experiencia con este tipo de intervenciones de políticos inflados de autoritarismo y pertrechados con recetas mágicas, es que no tienen ni peregrina idea de lo que deben hacer. Pero la realidad es que si saben lo que hacer.

Lo que está haciendo el fujimorismo 2.0 es crear el clima de desprestigio de la gestión pública para sentar las bases para una privatización agresiva en el marco vigente del AUS. Es la misma maniobra usada durante el fujimorismo primigenio (y en todas las experiencias neoliberales internacionales con la venta de empresas públicas) para privatizarlas: quebrar a propósito para justificar su venta al sector privado.

Cabe preguntarse cuál es el verdadero rol de este ministro en el sector salud. De acuerdo con lo mencionado y en el marco de la consolidación del Estado neoliberal, un ministro es el operador de los intereses del sector privado, de la revigorización del AUS y la profundización de la mercantilización de la salud. Para ello no se requiere mayor conocimiento del sector ni de salud pública; en realidad ya tiene el perfil empresarial ideal para el encargo recibido. Mucho de su desempeño mediático sería solamente un distractivo de su mandato principal. Sus anuncios de priorizar la construcción de 50 “postas médicas” por provincia son inviables, porque implicarían aproximadamente 10,000 establecimientos de salud y no existe el financiamiento para ello sin una radical reforma tributaria que aumente los ingresos fiscales significativamente. De manera similar, la compra de servicios al sector privado implica el desfinanciamiento de los servicios públicos, en su modelo propuesto de que ambos compitan en “igualdad de condiciones” por el financiamiento público.

En términos generales, la selección del gabinete ministerial ha seguido las mismas pautas. Aquí es importante señalar que el borrador de la solicitud al Congreso para la delegación de facultades legislativas, ha sido elaborado antes de que se constituya el gabinete, por actores vinculados a intereses empresariales y probablemente el ministro de Economía (11). Los otros ministros no han tenido ningún conocimiento del documento; y para el régimen, ello no importa, ya que los ministros son meros operadores de las políticas de consolidación neoliberal.

Ante ello, es importante denunciar este nuevo embate de privatización del sector salud y aclarar que el AUS, la separación de funciones y la creación de las RIS, son instrumentos para una mayor mercantilización de la salud por el régimen fujimorista.

Bibliografía

  1. Fuerza Popular. 2025. Perú con orden; plan de gobierno 2026 – 2031. Lima.
  2. Fuerza Popular. 2025. Formato del resumen del plan de gobierno. Lima.
  3. Bardález, C.; Zúñiga, M. Programa de salud de Fuerza Popular: Maquillando la precariedad e incentivando el negocio. Revista Amauta Siglo XXI; Año 7, N° 43, Abril 2026.
  4. Miraflores TV Digital. Presentación del ministro de Salud, Luis Dyer Fernández. 31 de julio de 2026. (https://www.youtube.com/watch?v=I5mVNTdggs8).
  5. IPAE Acción Empresarial. (2026). Hoja de ruta para la acción inmediata; Propuestas para los primeros 100 días de gobierno (2026-2031). CADE Salud 2026 “Del diagnóstico al tratamiento”. (https://www.ipae.pe/wp-content/uploads/2026/03/CADE-Salud-2026-Propuestas-100-dias.pdf).
  6. Infobae. Afiliados a EsSalud podrán atenderse en EPS y viceversa: la propuesta del gobierno de Keiko Fujimori. 29 de julio de 2026. (Portal de Infobae: https://www.infobae.com/peru/2026/07/30/afiliados-a-essalud-podran-atenderse-en-eps-y-viceversa-la-propuesta-del-gobierno-de-keiko-fujimori/).
  7. Zamora, V. Estas son mis prioridades; si no le gustan, tengo otras. 14 de agosto de 2026. (https://victorzamora.substack.com/p/estas-son-mis-prioridades-si-no-le?utm_source=share&utm_medium=android&r=g2e44)
  8. Entrevista de Diego Acuña a Luis Dyer. Programa Edición Especial. Luis Dyer descubre equipo alquilado por S/350 mil al mes y que no funcionaba. 11 de agosto de 2026. (https://www.youtube.com/watch?v=1eyRTm5My5w)
  9. Entrevista de Nicolás Lúcar a Luis Dyer. Exitosa. Programa Hablemos claro. Luis Dyer, cuestionó la situación financiera que encontró en el Minsa. 11 de agosto de 2026. (https://www.youtube.com/watch?v=T0mID080Cs4).
  10. Oxford University. Our World in Data. 2021 – 2023.
  11. Entrevista a Juan de la Puente. Diario La República. Lima, 16 de agosto de 2026.